SpaceX pierde 400.000 millones en tres días y extingue el FOMO: cotiza a 160 veces ventas con pérdidas millonarias
La mayor OPV de la historia acumula un desplome del 23% desde sus máximos tras solo tres días de negociación, con una valoración que descuenta una ejecución perfecta de todos sus proyectos en un escenario en que la compañía genera 1.900 millones de pérdidas trimestrales.
<h2>El cohete que despegó demasiado rápido</h2>
<p>La salida a bolsa de <strong>SpaceX</strong> el <strong>12 de junio de 2026</strong> fue la <strong>mayor OPV de la historia</strong> por varios parámetros: precio inicial de <strong>135 dólares por acción</strong>, capitalización inicial de aproximadamente <strong>2,1 billones de dólares</strong>, y una demanda que cuadruplicó la oferta disponible generando órdenes de compra por <strong>350.000 millones de dólares</strong> antes del debut. Las acciones se dispararon casi un <strong>60% en sus primeros días</strong>, hasta alcanzar un máximo de <strong>201,80 dólares</strong> el 16 de junio, convirtiendo a SpaceX brevemente en una de las cinco empresas más valiosas del mundo con una capitalización superior a los <strong>2,7 billones de dólares</strong>.</p>
<p>Lo que ha ocurrido desde entonces es la corrección más rápida e intensa de cualquier gran OPV tecnológica en años: <strong>tres sesiones consecutivas de caídas</strong>, con el desplome más pronunciado el lunes 22 de junio de un <strong>16,43%</strong> hasta los 154,60 dólares, lo que implica una corrección del <strong>23% desde los máximos</strong> y la evaporación de más de <strong>400.000 millones de dólares</strong> de capitalización en menos de una semana. SpaceX sigue cotizando un 22,5% por encima de su precio de OPV, pero el FOMO que caracterizó su debut ha desaparecido.</p>
<h2>Los tres problemas que el mercado ahora ve claramente</h2>
<p>El catalizador inmediato de la caída del lunes fue el anuncio de una <strong>emisión de bonos de 20.000 millones de dólares</strong> en deuda senior no garantizada, que elevó las dudas sobre la capacidad de la compañía para financiarse sin destruir valor para los accionistas. Pero detrás de la corrección hay tres problemas estructurales que los analistas llevan señalando desde antes del debut. El primero es la <strong>valoración extrema</strong>: SpaceX cotiza a más de <strong>160 veces sus ventas estimadas para 2026</strong>, frente a las 13 veces de Nvidia o las 8,5 de Microsoft. Con <strong>pérdidas operativas de más de 1.900 millones en el primer trimestre</strong>, la valoración descuenta una ejecución casi perfecta de todos sus proyectos durante años. El segundo es el <strong>capital flotante reducido</strong>: solo el 5% de las acciones están disponibles para negociación activa, y el vencimiento del período de bloqueo para los accionistas anteriores está previsto para el 20 de agosto con la liberación de 319 millones de acciones adicionales. El tercero es que el segmento de <strong>IA y Grok consume el 70% del capex</strong> pero genera solo el 17% de los ingresos.</p>
<h2>La lección para el inversor particular español</h2>
<p>El episodio de SpaceX ofrece una lección práctica relevante para el inversor minorista español que accede a grandes OPVs estadounidenses a través de plataformas como XTB, Trade Republic o DEGIRO. Los inversores que compraron SpaceX en los primeros días a precios superiores a 180 dólares acumulan pérdidas no realizadas del 15-20%. Morningstar valora SpaceX en <strong>780.000 millones de dólares</strong> —menos de la mitad de su capitalización máxima— y señala que las actividades principales de lanzamientos y comunicaciones por satélite justifican su ventaja competitiva, pero no su valoración de mercado actual. La regla de oro en las grandes OPVs de alto perfil mediático sigue siendo la misma: el entusiasmo minorista de los primeros días no es nunca información de mercado sobre el valor intrínseco de una empresa.