El temor a una burbuja de la inteligencia artificial se instala en los mercados, con avisos del BIS, Fitch y el propio consejero delegado de Anthropic
La inversión en IA representa ya un tercio del crecimiento de la economía estadounidense en 2026, según ING, mientras crecen las dudas sobre si compañías como OpenAI podrán rentabilizar unas pérdidas que ya triplican sus ingresos.
Una inquietud que ya no es marginal
El debate sobre si el mercado se encuentra ante una auténtica burbuja de la inteligencia artificial ha ganado fuerza de forma notable en las últimas semanas, alimentando parte de la volatilidad que ha marcado a las bolsas europeas y estadounidenses durante toda esta semana. El Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS) advirtió en un informe publicado a principios de septiembre de que una eventual corrección en el mercado bursátil ligado a la IA "podría ser mayor de lo que sugieren booms anteriores", en una comparación directa con la burbuja de las puntocom, que llegó a hundir el S&P 500 un 50% en dos años. La agencia de calificación Fitch se ha sumado a este tono de cautela, aunque ninguna de las dos instituciones lo plantea como su escenario principal.
El propio consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, reclamó recientemente rebajar la velocidad a la que avanzan los modelos de inteligencia artificial más potentes, ante unos riesgos que considera cada vez más difíciles de controlar, llegando a advertir de que en un plazo de seis a doce meses podrían existir agentes de IA con capacidad de generar daños por valor de cientos de miles de millones de dólares a través de internet. Sus palabras se produjeron poco después de que OpenAI descartara salir a bolsa este año por cuestiones de seguridad, una decisión respaldada públicamente tanto por Sam Altman como por Elon Musk.
Un tercio del crecimiento económico de Estados Unidos
Lejos de frenarse, la inversión en infraestructura de inteligencia artificial sigue creciendo con fuerza: según un estudio reciente de ING, esta tecnología representa ya un tercio del crecimiento de la economía estadounidense en 2026. Según cálculos de Schroders, el desarrollo de la infraestructura de la IA —centros de datos, chips e investigación en nuevos semiconductores— requerirá cerca de un billón de dólares solo este año. El propio OpenAI, propietario de ChatGPT, experimentó un fuerte crecimiento en sus ventas en 2025, hasta los 13.000 millones de dólares, pero sus pérdidas totales ascendieron a 39.000 millones, casi el triple de sus ingresos.
Compañías hiperapalancadas y un Nasdaq con prima sobre su media histórica
El fenómeno está transformando a compañías que tradicionalmente generaban un flujo de caja estable —como Microsoft, Alphabet, Meta o Amazon— en empresas cada vez más apalancadas, con costes de capital elevados que ensombrecen sus perspectivas de beneficio futuro. El Nasdaq 100, con gran ponderación de valores como Nvidia, Alphabet o Microsoft, cotiza actualmente con un PER de 25 veces los beneficios previstos para 2026, una prima del 7,3% frente a la media de las dos últimas décadas. Como resume Kim Posnett, de Goldman Sachs, la pregunta que se hace hoy el mercado no es tanto si existe o no una burbuja, sino cuánto valor real será capaz de crear, finalmente, la inteligencia artificial.