Washington prepara la prohibición de componentes chinos en los centros de datos de inteligencia artificial por motivos de seguridad
La Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense elabora un borrador para vetar la importación de nuevos transceptores ópticos chinos, en un intento de blindar la infraestructura que sostiene el auge de la IA, mientras se multiplican los mega acuerdos de computación entre gigantes tecnológicos.
Un veto dirigido a proteger la infraestructura crítica de la IA
El Gobierno de Donald Trump está elaborando una prohibición de las importaciones a Estados Unidos de nuevos modelos de componentes chinos destinados a centros de datos, según informó Reuters citando a cuatro personas familiarizadas con el asunto. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que supervisa el sector de las telecomunicaciones del país, trabaja en un borrador centrado en los transceptores ópticos, los componentes que permiten que los datos viajen a la velocidad de la luz a través de los cables de fibra óptica dentro de los centros de datos. La medida, que según Bloomberg podría publicarse antes de que termine el año, busca impedir que fabricantes chinos —entre ellos la firma Zhongji Innolight, especializada en este tipo de suministros— puedan instalar programas maliciosos o acceder a información sensible almacenada en infraestructura considerada estratégica para el desarrollo de la inteligencia artificial.
La iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia de Washington para reforzar la seguridad tecnológica del país y reducir los riesgos asociados al uso de equipos de origen chino en sistemas críticos, en un contexto de creciente rivalidad tecnológica entre ambas potencias por el liderazgo en inteligencia artificial.
Una carrera de infraestructura que se mide ya en cientos de miles de millones
El anuncio llega en plena escalada de los grandes acuerdos de computación entre las principales tecnológicas mundiales. Google confirmó en abril un pacto con la compañía de inteligencia artificial Anthropic por 10.000 millones de dólares en efectivo, más otros 30.000 millones condicionados a objetivos de rendimiento, que incluye 5 gigavatios de capacidad de cómputo a través de Google Cloud durante cinco años y acceso a hasta un millón de procesadores TPU personalizados. A este acuerdo se suman otros ya cerrados por Anthropic con Amazon Web Services, valorado en más de 100.000 millones de dólares a diez años, y con Microsoft, por 30.000 millones de dólares en capacidad de Azure, además de negociaciones en curso con Meta por otros 10.000 millones para el alquiler de capacidad de sus centros de datos.
La energía y los chips, el verdadero campo de batalla
Estos movimientos confirman que, en la actual fase de la carrera por la inteligencia artificial, la principal restricción ya no es únicamente el capital disponible para comprar procesadores gráficos, sino el acceso garantizado a energía y capacidad física de centros de datos a escala de gigavatios. En este contexto, la posible prohibición de componentes chinos añade una nueva capa de complejidad a la cadena de suministro de un sector que, según diversas estimaciones del mercado, moverá cientos de miles de millones de dólares en inversión durante los próximos años, y en el que la seguridad de la infraestructura empieza a pesar tanto como la propia capacidad de cómputo.