Qué es el factoring y cómo ayuda a las empresas a cobrar sus facturas antes
El factoring es el servicio financiero por el que una empresa cede sus facturas pendientes de cobro a una entidad especializada, a cambio de recibir ese dinero de forma anticipada, sin tener que esperar al plazo de pago pactado con su cliente.
El factoring es un servicio financiero por el que una empresa cede las facturas que tiene pendientes de cobro —el dinero que sus clientes le deben pagar en el futuro— a una entidad especializada (la sociedad de factoring), a cambio de recibir ese importe de forma anticipada, descontando una comisión por adelantar ese cobro.
¿Qué es el factoring?
Cuando una empresa vende un producto o presta un servicio a otra empresa, es habitual que no cobre al momento, sino que emita una factura con un plazo de pago pactado —treinta, sesenta o incluso noventa días, según el acuerdo comercial—. Durante ese tiempo, la empresa vendedora no dispone todavía de ese dinero, aunque ya haya entregado lo vendido. El factoring permite adelantar ese cobro: la empresa cede la factura a la entidad de factoring, que le anticipa el importe (o una parte de él) de inmediato, y es esa entidad quien se encarga después de cobrar la factura al cliente que realmente debe el dinero.
Es como llevar un cheque que vas a poder cobrar dentro de dos meses a una entidad que te da el dinero ya mismo, a cambio de quedarse con una pequeña parte por adelantártelo: tú resuelves tu necesidad de liquidez inmediata, y la entidad gana su comisión por asumir la espera —y, en algunos casos, también el riesgo— en tu lugar.
¿Cómo funciona?
- Cesión de la factura: la empresa que ha emitido la factura la cede a la entidad de factoring, comunicando habitualmente esa cesión al cliente que debe pagarla.
- Anticipo: la entidad de factoring adelanta a la empresa la mayor parte del importe de la factura, reteniendo una parte y descontando su comisión por el servicio.
- Cobro al cliente: llegado el vencimiento, es la entidad de factoring quien cobra la factura directamente al cliente que la debía pagar.
- Con recurso o sin recurso: en el factoring "con recurso", si el cliente final no paga, la empresa que cedió la factura debe devolver el anticipo recibido; en el factoring "sin recurso", es la entidad de factoring quien asume ese riesgo de impago, a cambio de una comisión habitualmente más alta.
Supongamos que una empresa hipotética emite una factura de 10.000 euros a un cliente, pagadera a 90 días. En lugar de esperar ese plazo, cede la factura a una entidad de factoring, que le anticipa, por ejemplo, 9.500 euros de inmediato, reteniendo 500 euros en concepto de comisión por el servicio. Al llegar el vencimiento, es la entidad de factoring quien cobra los 10.000 euros completos directamente al cliente.
¿Cómo te afecta en el día a día?
Si tienes un pequeño negocio o trabajas como autónomo con clientes que pagan a plazos largos, el factoring puede ser una herramienta para no depender de esa espera para cubrir tus propios gastos —como pagar a tus proveedores o tu propia nómina—, aunque implica asumir el coste de la comisión que cobra la entidad por adelantarte el dinero.
Aunque no gestiones directamente una empresa, entender este mecanismo ayuda a comprender por qué muchas compañías, incluso con buenas ventas, pueden atravesar problemas de liquidez si sus clientes tardan demasiado en pagarles: el factoring es una de las herramientas que existen precisamente para aliviar ese desajuste entre vender y cobrar.
Errores comunes sobre el factoring
"El factoring es un préstamo como cualquier otro." No exactamente: en el factoring, la empresa no recibe un préstamo que deba devolver con intereses, sino que cede un derecho de cobro ya existente (la factura) a cambio de recibir ese dinero antes; el análisis de riesgo suele centrarse más en la solvencia del cliente que debe pagar la factura que en la de quien la cede.
"El factoring solo sirve para empresas con problemas financieros." No: muchas empresas con buena salud financiera lo utilizan simplemente como herramienta de gestión de su tesorería, para no depender de los plazos de pago de sus clientes.
"El coste del factoring es siempre el mismo." La comisión varía según factores como el volumen de facturación, la solvencia del cliente que debe pagar, el plazo de la factura y si se contrata con o sin recurso, por lo que conviene comparar condiciones entre distintas entidades.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el factoring y un préstamo bancario tradicional?
En el factoring se cede un derecho de cobro ya existente (una factura) a cambio de un anticipo, mientras que en un préstamo se recibe una cantidad de dinero que hay que devolver con intereses, sin que exista necesariamente una factura de por medio.
¿Qué es el factoring sin recurso?
Es la modalidad en la que la entidad de factoring asume el riesgo de que el cliente final no pague la factura, sin poder reclamar ese importe a la empresa que se la cedió, a cambio de una comisión habitualmente más elevada que en el factoring con recurso.
¿Puede cualquier empresa contratar factoring?
En principio sí, aunque las entidades suelen valorar factores como la solvencia de los clientes cuyas facturas se quieren ceder, por lo que las condiciones ofrecidas pueden variar de una empresa a otra.
¿Qué es el confirming y en qué se diferencia del factoring?
El confirming funciona de forma parecida pero desde el lado contrario: es la empresa que debe pagar una factura quien contrata el servicio para gestionar y, si su proveedor lo desea, anticipar el pago a través de una entidad financiera, mientras que el factoring lo contrata quien tiene que cobrar la factura.
¿El factoring está disponible para autónomos?
En muchos casos sí, aunque no todas las entidades lo ofrecen a autónomos en las mismas condiciones que a empresas de mayor tamaño, por lo que conviene comparar la oferta disponible en cada caso.