Qué es un microcrédito y cómo funciona
Un microcrédito es un préstamo de importe reducido pensado para personas o pequeños negocios que no suelen tener acceso a la financiación bancaria tradicional. Te explicamos cómo funciona, quién lo concede y en qué se diferencia de un préstamo convencional.
Un microcrédito es un préstamo de cuantía reducida, pensado especialmente para personas o pequeños negocios que, por distintos motivos, tienen dificultades para acceder a la financiación bancaria tradicional, como no contar con un historial crediticio extenso o con garantías suficientes para respaldar un préstamo convencional.
¿Qué es un microcrédito?
La idea del microcrédito surgió como una forma de acercar la financiación a personas que quedaban fuera del sistema bancario habitual, ya fuera porque no tenían suficientes garantías que ofrecer, porque el importe que necesitaban era demasiado pequeño para resultar rentable a una entidad tradicional, o porque no contaban con el historial que suelen exigir los bancos convencionales. Un microcrédito busca cubrir esa necesidad con préstamos de importe más reducido y con requisitos distintos a los de un préstamo bancario habitual.
Es como un empujón inicial: en lugar de exigir todas las garantías de un préstamo grande, se ofrece una cantidad más pequeña, pensada para dar el primer paso —montar un pequeño negocio, comprar herramientas de trabajo, cubrir una necesidad puntual— cuando las vías de financiación habituales no están al alcance de esa persona.
¿Cómo funciona?
- Importe reducido: los microcréditos suelen ser de una cuantía más pequeña que un préstamo personal o empresarial convencional, aunque el límite concreto varía mucho según la entidad y el país.
- Requisitos distintos: muchas entidades que conceden microcréditos —a menudo entidades específicas, fundaciones o programas públicos de apoyo al emprendimiento, además de algunos bancos— aplican criterios distintos a los de la banca tradicional, dando más peso, por ejemplo, a la viabilidad de un proyecto que a las garantías patrimoniales que pueda ofrecer quien lo solicita.
- Acompañamiento: es habitual que, junto al propio préstamo, algunos programas de microcréditos incluyan asesoramiento o formación para quienes están empezando un pequeño negocio, como apoyo adicional al puramente financiero.
- Devolución: al igual que cualquier préstamo, el microcrédito se devuelve con un interés pactado, en los plazos y condiciones acordados con la entidad que lo concede.
Supongamos que una persona quiere poner en marcha un pequeño negocio hipotético —por ejemplo, un taller de costura— y necesita comprar algunas herramientas y materiales iniciales, pero no cuenta con historial crediticio ni con garantías suficientes para acceder a un préstamo bancario convencional. Un microcrédito, concedido por una entidad especializada en este tipo de financiación, podría cubrir esa cantidad inicial necesaria, con unas condiciones adaptadas a su situación, permitiéndole arrancar el negocio y devolver el préstamo con los ingresos que vaya generando.
¿Cómo te afecta en el día a día?
Para quien no tiene acceso a la financiación bancaria tradicional, un microcrédito puede representar una vía para financiar un pequeño proyecto, cubrir una necesidad puntual o dar los primeros pasos de un negocio propio, sin depender de las garantías que suelen exigir los préstamos convencionales.
Como cualquier préstamo, un microcrédito implica un compromiso de devolución con intereses, por lo que conviene valorar con cuidado la capacidad real de hacer frente a esos pagos antes de solicitarlo, comparando las condiciones concretas —interés, plazo, posibles comisiones— que ofrece cada entidad, ya que pueden variar bastante entre distintos programas o instituciones.
Errores comunes sobre los microcréditos
"Un microcrédito es dinero regalado o una subvención." No: sigue siendo un préstamo que hay que devolver, normalmente con un interés pactado, aunque las condiciones puedan ser distintas a las de un préstamo bancario convencional.
"Solo los bancos conceden microcréditos." No siempre: también los conceden fundaciones, entidades específicas de microfinanzas y determinados programas públicos de apoyo al emprendimiento, según el país.
"Los microcréditos no tienen ningún requisito." Aunque suelen ser más flexibles que un préstamo bancario tradicional, la mayoría de programas evalúan de alguna forma la viabilidad del proyecto o la situación de quien lo solicita, antes de concederlo.
Preguntas frecuentes
¿Quién puede solicitar un microcrédito?
Depende del programa concreto, pero suelen estar pensados para personas o pequeños negocios que tienen dificultades para acceder a la financiación bancaria tradicional, como emprendedores sin historial crediticio o sin garantías suficientes.
¿Un microcrédito tiene intereses?
Sí, al igual que cualquier préstamo, un microcrédito se devuelve con un interés pactado, aunque las condiciones concretas pueden variar mucho según la entidad que lo conceda.
¿En qué se diferencia un microcrédito de un préstamo personal tradicional?
Principalmente en el importe, que suele ser más reducido, y en los requisitos exigidos, que suelen ser más flexibles y adaptados a personas o proyectos que no encajan en los criterios habituales de la banca convencional.
¿Dónde se pueden solicitar microcréditos?
A través de entidades especializadas en microfinanzas, fundaciones, algunos programas públicos de apoyo al emprendimiento y, en determinados casos, también a través de bancos que ofrecen líneas específicas de este tipo.
¿Un microcrédito sirve solo para montar un negocio?
No necesariamente: aunque una parte importante de los microcréditos está orientada al emprendimiento y a pequeños negocios, también existen programas pensados para cubrir otras necesidades personales puntuales, según la entidad y el país.