Diferencia entre acciones y bonos: en qué se parecen y en qué no
Acciones y bonos son las dos formas más comunes de invertir, pero funcionan de manera muy distinta: una te hace socio de una empresa y la otra, su acreedor.
La diferencia principal entre una acción y un bono es que la acción te convierte en propietario de una pequeña parte de una empresa, mientras que el bono te convierte en su acreedor: le prestas dinero a cambio de que te lo devuelva con intereses. Son dos formas de invertir con lógicas y riesgos distintos.
Entender esta diferencia es uno de los primeros pasos para decidir cómo repartir tus ahorros entre distintos tipos de activos.
¿Qué son las acciones y los bonos?
Una acción es una parte proporcional del capital de una empresa. Si compras acciones de una compañía, te conviertes en uno de sus muchos propietarios (aunque sea en una proporción muy pequeña), y tu ganancia depende de cómo le vaya al negocio: si la empresa gana más dinero o se revaloriza, el valor de tu acción tiende a subir; si le va mal, puede bajar.
Un bono, en cambio, es un préstamo. Cuando compras un bono —ya sea de una empresa o de un gobierno— le estás prestando dinero a ese emisor, que se compromete a devolvértelo en una fecha concreta y a pagarte unos intereses periódicos mientras tanto, con independencia de si el negocio va mejor o peor.
Una forma sencilla de recordarlo: con la acción, "eres socio"; con el bono, "eres prestamista".
¿Cómo funcionan?
- Acciones: su precio se mueve constantemente en el mercado según la oferta y la demanda, las expectativas sobre la empresa y el contexto económico general. Algunas empresas reparten parte de sus beneficios entre los accionistas en forma de dividendos, aunque no todas lo hacen.
- Bonos: tienen unas condiciones fijadas desde el principio: una fecha de vencimiento (cuándo te devuelven el dinero prestado) y un interés pactado (llamado cupón) que se suele pagar de forma periódica. Si mantienes el bono hasta el vencimiento y el emisor cumple, sabes de antemano cuánto vas a recibir.
Supongamos que compras un bono con un valor nominal hipotético de 1.000 euros, un cupón anual del 3% y un vencimiento a cinco años. Cada año recibirías 30 euros en concepto de intereses, y al cabo de los cinco años, si todo va según lo previsto, te devolverían los 1.000 euros iniciales. Con una acción, en cambio, no hay ninguna cifra garantizada de antemano: podrías ganar más, menos, o incluso perder parte de lo invertido, dependiendo de cómo evolucione la empresa.
¿Cómo te afecta en el día a día?
La combinación de acciones y bonos en una cartera de ahorro suele responder a un equilibrio entre potencial de crecimiento y estabilidad. Las acciones suelen ofrecer más posibilidades de revalorización a largo plazo, pero con más oscilaciones por el camino; los bonos suelen ser más predecibles, aunque generalmente con un potencial de ganancia más moderado.
Por eso, muchas estrategias de ahorro combinan ambos en distinta proporción según el plazo y el nivel de tranquilidad que busque cada persona: quien ahorra para dentro de muchos años suele poder asumir más peso en acciones, mientras que quien se acerca al momento de usar ese dinero suele inclinarse más hacia los bonos.
Ideas equivocadas sobre acciones y bonos
"Los bonos son 100% seguros." No del todo: aunque suelen ser más estables que las acciones, existe el riesgo de que el emisor no pueda devolver el dinero (riesgo de impago), y su valor también puede fluctuar si se venden antes del vencimiento.
"Las acciones siempre son más rentables que los bonos." A largo plazo han tendido a ofrecer mayor potencial de revalorización en muchos periodos históricos, pero eso no está garantizado, y en determinados años los bonos pueden comportarse mejor que las acciones.
"Comprar un bono es lo mismo que meter el dinero en el banco." No: un depósito bancario suele tener garantías distintas (como los fondos de garantía de depósitos hasta cierto límite), mientras que un bono depende de la solvencia del emisor que lo emitió.
Preguntas frecuentes
¿Qué es más arriesgado, una acción o un bono?
Por norma general, las acciones tienden a fluctuar más que los bonos, por lo que suelen considerarse una inversión de mayor riesgo, aunque esto depende también del emisor concreto del bono y de la empresa concreta detrás de la acción.
¿Puedo perder dinero con un bono?
Sí, principalmente si el emisor no puede devolver lo prestado (impago) o si decides vender el bono antes de su vencimiento en un momento en que su precio de mercado ha bajado.
¿Los bonos dan beneficios fijos siempre?
El cupón pactado sí suele ser fijo en los bonos tradicionales, pero eso no es lo mismo que estar libre de riesgo: el pago depende de que el emisor cumpla con lo acordado.
¿Puedo comprar acciones y bonos con poco dinero?
Sí, existen fondos de inversión y otros vehículos que permiten acceder a una cesta diversificada de acciones o de bonos con aportaciones relativamente pequeñas, sin necesidad de comprar un bono entero o muchas acciones de golpe.
¿Qué pasa con una acción si la empresa quiebra?
Los accionistas suelen ser los últimos en cobrar en caso de quiebra, después de los acreedores (incluidos los tenedores de bonos), por lo que en muchos casos el valor de las acciones puede quedar reducido a cero.