La inflación española se estanca en el 3,2 % en junio y encadena cuatro meses sobre el 3 %
La electricidad y el gas presionan al alza tras la retirada parcial de las rebajas fiscales, mientras la subyacente baja una décima hasta el 2,9 %
La inflación se instala en zona incómoda
Los precios en España se resisten a bajar. El indicador adelantado del Índice de Precios de Consumo (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística situó la inflación interanual de junio en el 3,2 %, la misma tasa registrada en abril y mayo. Con este dato, la inflación española encadena cuatro meses consecutivos por encima del 3 % y confirma que el escenario de moderación hacia el entorno del 2 % continúa alejándose.
El dato adelantado muestra además una variación mensual del 0,6 %, lo que apunta a una nueva presión sobre los precios durante el mes. La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos y refleja mejor la tendencia de fondo, se redujo una décima hasta el 2,9 %, aunque sigue claramente por encima del objetivo de estabilidad de precios del Banco Central Europeo.
La energía, protagonista del repunte
El INE atribuye el comportamiento de junio a un cambio en la composición de las presiones inflacionistas. Por un lado, la electricidad y el gas empujan al alza, con precios que suben más que en junio de 2025, en buena medida por la retirada parcial de las medidas fiscales aplicadas durante los meses anteriores. Por otro lado, los combustibles y lubricantes para vehículos personales moderan el índice, al abaratarse frente a la subida que registraron un año atrás.
El dato armonizado con la Unión Europea (IPCA), que permite las comparaciones internacionales, se mantuvo estable en el 3,6 %, un nivel elevado en el contexto europeo que refleja hasta qué punto el componente energético condiciona la evolución de los precios españoles.
El origen del problema: Oriente Próximo y la energía
La escalada inflacionista de 2026 tiene un culpable identificado. El conflicto entre Estados Unidos e Irán, que mantiene bajo una frágil tregua el estrecho de Ormuz, ha disparado los precios del petróleo y del gas. CaixaBank Research revisó su previsión de inflación media para 2026 desde el 2,4 % hasta el 3,5 %, precisamente por el encarecimiento energético, mientras rebajaba el crecimiento del PIB español al 2,1 %.
Las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno a finales de marzo, que incluyen rebajas temporales de impuestos sobre carburantes, gas y electricidad y ayudas a los sectores más afectados por un importe cercano a los 5.000 millones de euros, han amortiguado parcialmente el golpe. Su retirada progresiva, sin embargo, explica buena parte de la resistencia actual de los precios.
Qué esperar en los próximos meses
Las perspectivas no invitan al optimismo a corto plazo. El servicio de análisis de Bankinter anticipa que la inflación podría alcanzar máximos entre julio y agosto, en el entorno del 3,6 % o 3,7 %, antes de iniciar una moderación hacia el 3,3 % o 3,4 % al cierre del año. El factor decisivo seguirá siendo el precio de la energía, sometido a la volatilidad geopolítica.
El giro del BCE cambia el tablero
El repunte de precios ya ha tenido consecuencias en la política monetaria. El Banco Central Europeo elevó los tipos de interés en junio en 25 puntos básicos, hasta el 2,25 %, su primera subida en casi tres años, y los mercados descuentan que podría acometer entre dos y tres alzas adicionales antes de que termine 2026. Para las familias españolas, la combinación de precios altos y dinero más caro dibuja un segundo semestre exigente, en el que el poder adquisitivo volverá a estar bajo presión pese a la fortaleza general de la economía.