El petróleo roza los 100 dólares tras la destrucción de cinco petroleros iraníes, en la mayor escalada bélica desde julio
Estados Unidos intensifica su ofensiva económica y militar contra Irán con el operativo 'Economic Outcast', mientras Teherán responde con ataques a buques en el Golfo Pérsico y a una base estadounidense en Jordania, reavivando el temor a una interrupción prolongada del suministro energético.
Un conflicto que no da tregua desde febrero
La guerra entre Estados Unidos e Irán, que se inició el pasado 28 de febrero con una serie de bombardeos por sorpresa sobre varias ciudades iraníes, ha vuelto a intensificarse en los últimos días tras un breve periodo de relativa calma. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó de que sus fuerzas destruyeron cinco petroleros iraníes el 8 de septiembre, en represalia por los intentos de la Guardia Revolucionaria Islámica de colocar minas marinas en el Estrecho de Ormuz y por el lanzamiento de ocho misiles balísticos contra una base militar estadounidense en Jordania, todos ellos interceptados. El presidente Donald Trump advirtió en su red social que, si Irán vuelve a responder, será "atacado de nuevo con mucha más fuerza y en un nivel más alto".
El resultado inmediato en los mercados de materias primas ha sido contundente: el Brent ha superado los 100 dólares por barril, con una subida de casi el 20% en lo que va de mes, mientras el precio del diésel en Estados Unidos se mantiene anclado en máximos históricos, cerca de los 6 dólares por galón. El estrecho de Ormuz, por el que transita una parte muy significativa del petróleo mundial, permanece prácticamente cerrado desde febrero, lo que sigue alimentando el temor a una interrupción prolongada del suministro energético global.
La ofensiva económica de Washington contra Teherán
Paralelamente a la escalada militar, Estados Unidos puso en marcha a finales de agosto la operación 'Economic Outcast', un esfuerzo del Departamento del Tesoro para aislar a Irán del sistema financiero mundial, atacando su acceso a los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha sancionado ya a cerca de 60 empresas, particulares y buques vinculados a Irán, con nuevas medidas anunciadas semanalmente, en lo que él mismo ha descrito como un intento de "asfixiar económicamente" al gobierno iraní hasta forzar un acuerdo.
Un impacto que se extiende a toda la economía global
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha advertido de que Irán "seguirá perdiendo petroleros" cada vez que intente atacar buques de la Armada de Estados Unidos. La combinación de un petróleo por encima de los 100 dólares, unas sanciones cada vez más severas y un estrecho de Ormuz prácticamente inoperativo desde hace meses está trasladándose ya a la inflación energética de buena parte del mundo, un factor que pesará de forma decisiva en la reunión del Banco Central Europeo de este mismo jueves y en las decisiones de política monetaria que están por venir en las próximas semanas.