El PCE subyacente de EE. UU. en mayo confirma el 3,4%: la inflación no cede y la Fed mantiene la presión sobre los tipos con la vista puesta en septiembre
El deflactor del consumo personal cumple con exactitud las previsiones del mercado, pero el repunte energético del conflicto en Oriente Próximo mantiene las expectativas de nuevas subidas de tipos en el horizonte.
El dato más importante de la semana para los mercados globales
El deflactor del consumo personal (PCE) subyacente de Estados Unidos, el indicador de inflación favorito de la Reserva Federal, cumplió con exactitud las previsiones del mercado en mayo de 2026. En términos anuales, la inflación subyacente se situó en el 3,4%, igualando las estimaciones del consenso. En términos mensuales, mantuvo un avance del 0,3%. El PCE general, que incluye energía y alimentos, alcanzó el 4,1% interanual en mayo, su nivel más alto en tres años, impulsado por el encarecimiento de los carburantes derivado del conflicto en Oriente Próximo.
El dato tiene implicaciones directas sobre las expectativas de política monetaria de la Fed. Los mercados asignan actualmente una probabilidad del 68% a una nueva subida de tipos en septiembre de 2026, frente al 29% de hace apenas una semana. La Fed mantiene los tipos en el rango del 3,50%-3,75% tras la subida de 25 puntos básicos del 11 de junio, y el presidente Kevin Warsh ha reiterado en repetidas ocasiones el compromiso de restaurar la estabilidad de precios aunque eso implique sacrificio a corto plazo en términos de crecimiento.
El PIB de EE. UU. en el Q1: crecimiento pero por debajo de lo esperado
La semana también ha traído la revisión final del PIB de Estados Unidos del primer trimestre de 2026: la economía creció a una tasa anualizada del 1,6%, empeorando notablemente las previsiones del consenso de analistas, que esperaba una revisión al alza hasta el 2,1%. El gasto real de los consumidores —el principal motor del PIB estadounidense— solo creció un 0,5% en el trimestre, frente al 1,9% del trimestre anterior y muy por debajo del 1,4% esperado. La desaceleración refleja el impacto del inicio del conflicto con Irán sobre la confianza del consumidor y el precio de la energía.
Para España y Europa, el contexto macroeconómico global tiene una traducción directa sobre el tipo de cambio y los mercados de bonos. El EUR/USD sigue bajo presión vendedora, con el par en torno a los 1,1325 dólares, niveles no vistos desde mayo de 2025. Un dólar fuerte encarece las importaciones denominadas en dólares —especialmente energía y materias primas— y presiona los márgenes de las exportadoras europeas. CaixaBank Research proyecta para España un crecimiento del PIB del 2,1% en 2026, revisado a la baja desde el 2,4% previo por el impacto del conflicto en Oriente Próximo, y una inflación del 3,5% empujada principalmente por la energía.
¿Qué esperar del PCE y del BCE en el segundo semestre?
El BCE publicó en junio sus proyecciones actualizadas, confirmando que la inflación seguirá siendo elevada a corto plazo por la subida de los precios de la energía. Sin embargo, si los precios del petróleo disminuyen en consonancia con los precios en los mercados de futuros —escenario que depende en gran medida de la evolución del conflicto iraní—, la inflación de la zona euro debería volver al objetivo del 2% en 2028. La autoridad monetaria europea mantiene los tipos en el 2,25% tras la subida de junio y no anticipa nuevos movimientos antes del otoño. Para los analistas de Bankinter, el Euríbor cerrará 2026 en el entorno del 2,89% y se moderará hasta el 2,26% a finales de 2027, si la trayectoria energética se normaliza.