Francia recorta su previsión de crecimiento para 2026 al 0,5% mientras España mantiene su dinamismo: las dos velocidades de la eurozona
El Banco de Francia rebaja cuatro décimas su previsión de PIB y eleva la inflación al 2,5%, en contraste con la economía española que consolida un crecimiento del 2,7% según las estimaciones del Banco de España
<h2>La eurozona a dos velocidades: un problema viejo con nueva intensidad</h2>
<p>La divergencia entre las economías de la eurozona no es un fenómeno nuevo, pero en 2026 ha alcanzado una intensidad que los economistas del BCE monitorean con preocupación creciente. El ejemplo más llamativo: mientras <strong>España</strong> consolida un crecimiento del <strong>2,7%</strong> —una de las tasas más altas del bloque— su vecino al norte, <strong>Francia</strong>, ha visto rebajada su previsión al <strong>0,5%</strong> por su propio banco central en las proyecciones de junio. Cuatro décimas menos que la estimación de marzo, con la inflación subiendo al 2,5% y el déficit amenazando con alcanzar el 5,2% del PIB.</p>
<p>El Banco de Francia, que desde principios de junio tiene un nuevo presidente en la figura de <strong>Emmanuel Moulin</strong>, no ha incorporado en su escenario base el reciente acuerdo marco entre EE.UU. e Irán. Con la caída del precio energético derivada de ese acuerdo, los números franceses podrían mejorar ligeramente en las próximas revisiones. Pero los problemas estructurales de la economía francesa —debilidad del consumo interno, dificultades competitivas de su sector industrial y una carga fiscal que limita el margen de las empresas— no se resuelven con el precio del barril.</p>
<h2>Por qué España crece cuando Francia no</h2>
<p>La fortaleza del crecimiento español en 2026 tiene múltiples explicaciones. El turismo, que genera directa e indirectamente cerca del 15% del PIB, ha vuelto a batir récords de visitantes internacionales. La inversión en infraestructuras con fondos europeos Next Generation continúa fluyendo, con proyectos de energías renovables, digitalización y rehabilitación de edificios que generan actividad económica difusa en todo el territorio. Y el mercado laboral, con una tasa de paro que ha caído por debajo del 11% por primera vez en décadas, soporta un consumo interno más dinámico que el de la mayoría de sus vecinos.</p>
<p>Francia, en cambio, afronta un ciclo electoral complicado —las elecciones presidenciales de 2027 ya condicionan las decisiones de política económica—, una industria manufacturera presionada por la competencia china y un gasto público cuyo nivel deja poco margen para estímulos adicionales sin agravar el problema del déficit.</p>
<h2>Las implicaciones para el BCE y la política monetaria europea</h2>
<p>La divergencia entre España y Francia complica la tarea del BCE, que debe fijar una política monetaria única para economías en ciclos diferentes. Una Francia débil argumenta a favor de recortes de tipos; una España dinámica con inflación todavía por encima del objetivo argumenta en contra. El acuerdo con Irán añade una nueva variable: si los precios energéticos bajan de forma sostenida en el tercer trimestre, el BCE tendrá argumentos para iniciar recortes en septiembre. Para España, eso implicaría un euríbor más bajo y un alivio adicional para las hipotecas variables en otoño.</p>