"No habíamos vivido un ciclo inversor tan grande como el actual": Iberdrola resume la fiebre por los centros de datos de IA que recorre España
Extremadura y Castilla-La Mancha se consolidan como nuevos polos de la infraestructura digital española, con proyectos de FRV, Merlin Properties e Ingenostrum que suman varios miles de millones de euros, mientras las grandes eléctricas advierten de que el sector vive todavía más de promesas que de resultados tangibles.
Un ciclo inversor sin precedentes, según la propia Iberdrola
La energética Iberdrola ha resumido con una frase el momento que atraviesa el sector eléctrico español ante el auge de la inteligencia artificial: "No habíamos vivido un ciclo inversor tan grande como el actual". La compañía advierte, no obstante, de que se trata de un sector que, por el momento, vive más de promesas que de resultados tangibles, en referencia al desfase que todavía existe entre los anuncios de megaproyectos de centros de datos y su materialización efectiva en consumo eléctrico real y contratos firmados.
La geografía de esta fiebre inversora se ha desplazado con fuerza hacia el suroeste peninsular. En Extremadura, la compañía Fotowatio Renewable Ventures (FRV), parte de Jameel Energy, ha formalizado la reserva de 240.000 metros cuadrados en ExpacioMérida para su campus Lusitanus, un centro de datos orientado a inteligencia artificial con una inversión de 2.100 millones de euros en infraestructura digital y otros 700 millones en energía sostenible, con más del 80% de su consumo procedente de autogeneración renovable.
Cáceres, Badajoz y una carrera regional por los megavatios
A este proyecto se suman otros de gran envergadura en la misma región: Merlin Properties, junto a su filial Edged Energy, desplegará dos campus de centros de datos en Navalmoral de la Mata (Cáceres) y Valdecaballeros (Badajoz), con una potencia crítica de 1 gigavatio por emplazamiento. Por su parte, Ingenostrum construirá Nostrum Evergreen en la Plataforma Logística de Badajoz, un centro de procesamiento de datos de 300 megavatios que implicará una inversión cercana a los 2.000 millones de euros y 2.200 empleos. Estos anuncios se suman a los ya conocidos en Mora (Toledo) y otros puntos de Castilla-La Mancha, consolidando un corredor de infraestructura digital que atraviesa buena parte del centro y suroeste de España.
El reto de fondo: convertir promesas en consumo real
El propio sector energético reconoce que el principal desafío no es tanto anunciar nueva capacidad como conseguir que esos proyectos se traduzcan en demanda eléctrica efectiva y en ingresos recurrentes para las compañías que están invirtiendo miles de millones en generación y redes para abastecerlos. La cautela expresada por Iberdrola refleja una discusión cada vez más presente en el sector: la de si el actual ritmo de anuncios de gigavatios y miles de millones de euros en proyectos de centros de datos de inteligencia artificial en España se convertirá en el motor industrial que promete, o si una parte significativa de estos planes quedará, finalmente, en el terreno de las intenciones.