La inflación española repunta y complica el final de la pausa: el BCE vuelve al centro del tablero
El dato de mayo eleva la presión sobre el banco central mientras el crecimiento pierde algo de tracción y la energía vuelve a contaminar la lectura macro.
<p>La economía española entra en junio con una señal incómoda: la inflación armonizada repuntó al 3,6% en mayo, según el avance publicado por el INE y recogido por Reuters. Aunque el dato cumple las previsiones, confirma que la desinflación sigue siendo frágil y muy dependiente de la energía.</p>
<p>La Comisión Europea ya había advertido que el conflicto en Oriente Medio puede desencadenar un nuevo shock energético, reavivando la inflación y debilitando la confianza. Ese riesgo llega en un momento delicado, con el crecimiento europeo todavía expuesto a una demanda exterior irregular y a cadenas de suministro más tensas.</p>
<p>En España, la fotografía es mixta: la economía mantiene un mejor comportamiento que la media de la eurozona, pero la inflación más alta complica el consumo y reduce el margen de maniobra de política monetaria. El debate ya no es solo cuánto crecerá el PIB, sino a qué precio lo hará.</p>
<p>Para el BCE, el mensaje es incómodo: el mercado quiere señales de alivio, pero los datos siguen empujando hacia la prudencia. Y en macroeconomía, la prudencia suele leerse como una noticia menos amable para familias y crédito.</p>