La inflación de la eurozona se modera al 2,9% en junio a las puertas de la reunión del BCE de mañana, aunque el mercado no descarta una nueva subida en septiembre
Eurostat confirma una caída de cuatro décimas respecto a mayo, lo que allana el camino para que el Banco Central Europeo mantenga los tipos sin cambios este jueves, pese al riesgo que sigue suponiendo el precio de la energía.
Eurostat certifica el alivio de junio, aunque persiste la cautela
La inflación de la zona euro se moderó cuatro décimas en junio, hasta el 2,9%, frente al 3,3% registrado en mayo, según los datos definitivos publicados por Eurostat. Esta caída, más pronunciada de lo que muchos analistas anticipaban hace unas semanas, allana el camino para que el Banco Central Europeo se tome un respiro este jueves 23 de julio, en lo que sería la primera reunión sin movimientos de tipos desde la subida de 25 puntos básicos decidida el pasado 11 de junio.
Los tipos de referencia se sitúan actualmente en el 2,25% en la facilidad de depósito, el 2,40% en las operaciones principales de financiación y el 2,65% en la facilidad marginal de crédito. La práctica totalidad de las casas de análisis, entre ellas ING y UBS, esperan que el Consejo de Gobierno mantenga estos niveles sin cambios en la reunión de julio.
La sombra de septiembre: Oriente Próximo y el precio de la energía
Pese a la moderación del dato de junio, el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo y el repunte de los precios energéticos han devuelto a la mesa la posibilidad de una nueva subida de tipos en la reunión de septiembre. El mercado no descarta que Fráncfort tenga que actuar con más firmeza en otoño si la tensión geopolítica sigue trasladándose al precio del petróleo, que en las últimas jornadas ha vuelto a repuntar con fuerza. Varias gestoras coinciden en que el debate de fondo del BCE se ha desplazado ya de julio a esa cita de septiembre.
Otro asunto en la agenda: el coeficiente de reservas mínimas
Además de la decisión de tipos, el mercado prestará atención a si el BCE ofrece más detalles sobre la propuesta de elevar el coeficiente de reservas mínimas de los bancos del 1% al 2%, una medida que, según estimaciones de UBS, podría reducir el exceso de liquidez del sistema en torno a 170.000 millones de euros y disminuir los pagos anuales de intereses del banco central a las entidades financieras.